sábado, 17 de noviembre de 2018
viernes, 16 de noviembre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
ELECCIONES MUNICIPALES 2018 EN LIMA METROPOLITANA. Un voto anti Urresti-Reggiardo
Veo el titular en El Comercio del
día de hoy y me asusta la proyección.
De los tres confío más en el candidato que se encuentra en el centro.
..Jorge Muñoz de ACCIÓN POPULAR. Sí, la lampa de Fernando Belaunde Terry.
Por las pequeñas vacaciones me
puse a investigar sobre las encuestadoras. https://www.ipsos.com/es-pe/intencion-de-voto-municipal-2018-lima-metropolitana Y esta es la que merece publicarlo. ¿Quién es el mejor preparado? Jorge Muñoz
¿Quién es el más honesto? Jorge Muñoz.
¿Necesitamos un candidato
vozarrón como Urresti? Campechano a
ultranza, listo para dar el golpe a diestra y siniestra. ¿Recuerdan cuando fue interpelado por el
Kongreso? y ante el cuestionamiento de Kenyi, respondió “Tampoco, tampoco” de
forma sarcástica, mordaz. La cachocidad
es su divisa. Es una fusión de Luis
Cáceres Velasquez con Ricardo Belmont Cassineli.
En una entrevista en La República
02 SET 2018 en DOMINGO p.04 https://larepublica.pe/domingo/1310124-ponen-granada-les-devuelvo-bazuka
espetó sin medias tintas, con ese desparpajo que lo caracteriza: “A mí me ponen
una granada y yo les devuelvo una bazuka” ¿Y con esas ‘palabritas’ o, mejor
dicho, con ese temperamento, el juez lo absolvió? Esa forma de responder me recuerda a Alberto
Fujimori que dijo con esa voz bravucona, pechando a los magistrados “SOY
INOCENTE”, mientras que su abogado movía la cabeza hacia ambos lados ya que
estaba demostrando que no tenía voz de mando, que fue engañado por su socio
Montesinos…plop.
Queremos un alcalde que sea digno
de una capital de nuestro país, no un Rambo o un Terminator. Un alcalde que sea cordial, que tenga un
lenguaje ponderado, alturado. Locuaz sí
pero no charlatán.
Ah, a la pregunta ¿Quién es el
más deshonesto y el menos preparado? El ex militar figura en el podio.
No a Urresti, no a Reggiardo, no
a los Outsiders. Fortalezcamos los
partidos políticos de forma crítica.
Nuestro voto en estas elecciones
municipales debe ser estratégica, desapasionada, sacrificando nuestro verdadero
voto por uno que se encuentre en el podio.
El mal menor, como diríamos. No
nos encontramos en la primera vuelta, porque simplemente no existe. Si fuera así votaría por esa florcita verde
del Frente Amplio. Lamentablemente no
se encuentra en las preferencias de la ciudadanía. A raíz del debate escuché sus pergaminos que
corresponde a un político y no a un politiquero como lo que son Urresti y
Reggiardo. No está comprometido con ningún asesinato a
periodista, ni tampoco se le denunció por plagiar su programa municipal.
Por ello ante esta coyuntura y ante el titular de hoy en El
Comercio veo a tres personajes que tienen más posibilidades de remplazar a
Castañeda https://www.cpi.pe/images/upload/paginaweb/archivo/23/oplim_simulacion_votacion_domingo_30_201809.pdf
De los tres, el que se merece es Jorge Muñoz de Acción Popular. Ya por encontrarse en un partido político.
Ya por tener experiencia edil.
¿Cuál fue el objetivo de Verónica
Mendoza de votar por PPK? Simplemente para que la señora K no llegue al poder
ya que representa todo lo que ahora es el Kongreso: una dictadura a imagen y
semejanza de la hija del dictador.
¿Cuál debe ser nuestro voto? Un
voto Anti Urresti y Anti Reggiardo. Un
voto anti improvisación, un voto anti caudillo. Es un voto anti outsider: https://larepublica.pe/domingo/1310126-nacimiento-hermanon
Un voto ético. Un voto por Jorge Muñoz.
EN CARABAYLLO: Al salir de mis
labores no vi pasar mi ómnibus
preferido. La música me
atrajo. Fui hacia él, quería
escucharlo…no fue así. Tenía un señor
escenario. No se encontraba el
candidato sino dos animadores. ¿Algún
regidor? Musité, ante el temor de alguna respuesta para nada democrática de sus
simpatizantes decidí retirarme…caminar, porque no encontraba ningún vehículo
que me llevara a mi aposento. Era el
candidato de la A.
En el transcurso me percaté que
varios estudiantes se dirigían presurosos al escenario de otro candidato al
municipio. Un buen grupo de asistentes
(porque no eran simpatizantes, salvo equivocarme) se encontraban con el celular
en la mano hacia los artistas. Sí,
artistas. No, no me he confundido, eran
artistas; no eran políticos, eran artistas.
Me imagino que esos artistas no
eran simpatizantes. Imagino también que
habían sido remunerados por el candidato del trencito. ¿Algún regidor habló? ¿El candidato? Vi el escenario, menos ostentos que el
primero pero se defendía. Posiblemente
priorizaron al Grupo Internacional del tal Dominguez. Seguí la marcha.
Ya cansado tomé el vehículo que
recordaba mi adolescencia y pude advertir otro escenario, de menor
trascendencia pero con otra particularidad.
Se encontraba payasitos.
En palacio Municipal de
Carabayllo llegué escuchar, desde lejos, a un grupo salsero.
EN COMAS: Un candidato se le
ocurrió convocar a sus simpatizantes y demás votantes a un concierto de
despedida en los interiores de Jesús Obrero.
Fueron más de tres grupos musicales.
La lista de Reggiardo.
Síntesis: animadores, grupos
musicales, payasitos en mítines. Emulan
al padre de los shows. ¿No recuerdan el baile del chino?
¿Tanto es el deseo de ser alcalde
para servir a la comuna desde el sillón municipal? ¿Tanto es el sueldo del
alcalde que les permite invertir de esa manera? ¿Poco es lo que reciben como
empresario que desean cachuelear como alcalde? ¿Dónde está la ganancia? Ah, en
los contratos, en las adendas. ¿Los
partidos tradicionales hicieron lo mismo? No, fue una inversión franciscana,
austera, simbólica.
De camino a donde va a sufragar
fíjese, percátese ¿Cuántos letreros, gigantografías existe? Y de los que más
hay es de los independientes: de la A, del trencito, de PP, PN. ¿Tan
desesperados están en ganar? ¿O tan desesperados están en no perder?
Estos candidatos que no tienen
una trayectoria política, son mayormente empresarios. Y piensan como empresarios. Ellos no piensan que van a regalar su
dinero. Si no, no serían
empresarios. No, ellos piensan en que
van a invertir su dinero. Y toda
inversión tiene ganancias.
En la época de Mario Vargas Llosa
se criticó gastos exorbitantes de sus candidatos para el congreso. Y la pregunta era similar ¿Por qué tan
millonaria inversión?
Por cierto, hay una pregunta que
no se lo ha hecho a ningún candidato a Lima Metropolitana: Ud. Urresti o
Reggiardo, ¿Conoce a todos sus candidatos de los distritos de Lima
Metropolitana? Si la respuesta es afirmativa le repreguntaría, entonces ¿Por
qué no existe una foto de su candidato de algún distrito con Ud. Urresti o
Reggiardo?
Por ello, mucho cuidado por qué
candidato vas a votar. Y, si piensas
que todos son corruptos NO VOTES POR NINGUNO.
Hoy, si gana Jorge Muñoz, no ganó
él sino la democracia. Ganó la democracia,
perdió los outsiders, perdieron los oportunistas, perdieron los aventureros,
perdieron los que creen que con tan solo colocar su nombre ganarán…el síndrome
Belmont.
sábado, 6 de octubre de 2018
CIUDAD DEL CABO SIN AGUA
"Día cero": 4 claves para entender por
qué Ciudad del Cabo puede ser la primera gran ciudad del mundo en quedarse sin
agua.
Muchos habitantes de Ciudad del
Cabo llevan días recogiendo agua de fuentes para tener provisiones de cara al
'Día cero' en que el suministro en los hogares será cortado.
A
partir del 1 de febrero, los habitantes de Ciudad del Cabo solo podrán utilizar
50 litros de agua al día.
Es
una de las nuevas restricciones que entrará en vigor para tratar de evitar lo que
se conoce como el 'Día cero': el momento en que por primera vez los grifos de
una gran ciudad del mundo podrían quedarse sin agua ante la falta de reservas.
Si
los niveles en las presas no mejoran, las autoridades pronostican que a partir
del 12 de abril la población tendrá que acudir a uno de los 200 puntos de
distribución de agua que se abrirán en la ciudad para recoger un máximo de 25
litros diarios.
"Tienen
que ahorrar agua como si su vida dependiera de ello, porque depende de ello
(…). Nadie debería estar duchándose más de dos veces a la semana", dijo la
jefa de gobierno provincial, Helen Zille, quien continúa convencida de poder
evitar la emergencia.
Pero
¿cómo es posible que la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica y uno de los
principales destinos turísticos del mundo haya llegado a esta crisis que su
alcaldesa denominó como "punto sin retorno"?
1. La peor sequía del
siglo
La
ausencia de lluvias continuada en el tiempo es, sin lugar a dudas, uno de los
motivos principales por los que Ciudad del Cabo ha llegado a este punto.
Aunque Ciudad del Cabo está
rodeada de agua, muy poca se aprovecha actualmente para el consumo humano.
Después
de varios años consecutivos con escasas precipitaciones en medio de una de las
peores sequías del siglo en la región, los niveles de las presas de la ciudad
cayeron en picado.
Si
en 2014 se encontraban casi llenos, a inicios de este año estaban en el 28% de
su capacidad.
La
esperanza más cercana de que la situación pueda mejorar no llegaría hasta mayo,
cuando comience la temporada de lluvias.
Pero
pueden volver a no ser suficientes y, en todo caso, la crisis no se
solucionaría de manera inmediata.
"Llevará
varios meses que las presas comiencen a rellenarse aunque sea un poco, y años
antes de que se recuperen por completo", según publicó en el sitio Earther
Christian Alexander, especialista en sostenibilidad y planificación urbana
basado en Ciudad del Cabo
El
fenómeno meteorológico "El Niño" es el principal responsable de la
situación climática que afecta a la región, y que provoca que el extremo sur de
África se convierta en una de las zonas más secas.
El nivel de agua en la presa de
Theewaterskloof, la principal proveedora de Ciudad del Cabo, es crítico.
Sin
embargo ¿por qué Ciudad del Cabo llegó a esta situación de emergencia si el
fenómeno también afecta a otros países?
2. Aumento de la
población
La
principal explicación es el continuo aumento de la población que Ciudad del
Cabo experimentó en los últimos años.
Se
calcula que desde 1995 el número de habitantes creció en torno a un 80%, de 2,4
millones a los 4,3 millones que se estima viven en la actualidad.
La
capital acoge a cerca del 65% de toda la población de su provincia, Cabo
Occidental, donde las proyecciones también estiman que el número de habitantes
continuará creciendo en las próximas décadas.
También
cada vez son más los visitantes que convirtieron a Ciudad del Cabo en uno de
los principales destinos turísticos de toda África.
"El agua no es un
privilegio, es un derecho": ciudadanos de Ciudad del Cabo protestan estos
días por la gestión municipal de la actual crisis.
Parte
de la población local cuestionó que los turistas no fueran a contribuir al
ahorro de consumo de agua, pese a que la ciudad quiere que sigan las mismas
medidas y recomendaciones.
Pese
a todo, lo cierto es que los turistas internacionales suponen solo el 1% de la
población de Ciudad del Cabo en temporada alta, según la agencia promotora de
turismo provincial Wesgro,
3. Escasez de fuentes
alternativas
Frente
a este aumento de la demanda de agua por parte de una población que casi se
duplicó en dos décadas, las infraestructuras y la provisión de fuentes
alternativas en la zona no parecen haber avanzado a la misma velocidad.
Es
cierto que se realizaron obras importantes, como la inauguración en 2009 de la
presa del río Berg que aporta casi el 20% de capacidad de la red local de
suministro de agua. Los muros de otras presas fueron elevados para aumentar su
capacidad.
Pese a las medidas puestas en
marcha, el nivel de agua en las presas que abastecen Ciudad del Cabo continúa a
la baja.
Las
autoridades iniciaron otros proyectos alternativos como plantas de
desalinización para hacer potable el agua del mar que rodea prácticamente todo
Ciudad del Cabo. También apostaron por sistemas de reciclaje de agua o de extracción
de agua subterránea.
Pero
la mayoría de estos proyectos aún se encuentran al 50% de su construcción, por
lo que muchos acusan al gobierno de no haber actuado con la previsión
suficiente para hacer frente a esta crisis en una zona ya afectada previamente
por otras sequías.
Según
el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) en
Sudáfrica, el aprovechamiento de los acuíferos que abundan en la zona puede ser
clave en este momento crítico.
"La
vida después del 'Día cero' presentará circunstancias excepcionales, y
esperamos que se establezcan reglamentos de emergencia para permitir usar y
compartir aguas subterráneas con los vecinos para más usos", dijo en un
comunicado.
Las autoridades de Ciudad del
Cabo están realizando perforaciones para aprovechar el agua subterránea de los
acuíferos presentes en la zona.
Según
WWF, en Ciudad del Cabo existen 22.000 perforaciones registradas que se
gestionan de manera privada.
Sin
embargo, el acceso libre a esta agua subterránea no dejaría de ser una solución
parcial, ya que no se puede utilizar para consumo humano sin un análisis y
tratamiento previo.
4. Falta de
concienciación
Aunque
el consumo de agua entre la población general se redujo en las últimas semanas,
parte de los habitantes se resiste a cumplir las medidas de ahorro impuestas
por el gobierno.
Según
los últimos datos, solo el 40% de la población limita su consumo de agua a los
87 litros diarios recomendados actualmente.
Está prohibido regar jardines con
agua municipal. Las familias más afortunadas que cuentan con tanques en sus
casas recogen el agua de lluvia para sus plantas.
Y
estas cifras no arrojan buenas perspectivas de cara al nuevo límite de 50
litros al día que entra en vigor el 1 de febrero.
Antes
de la crisis, los residentes de la urbe usaban entre 250 y 350 litros al día,
según el doctor Kevin Winter, del instituto Future Water de la Universidad de
Ciudad del Cabo.
Las
grandes diferencias en la cantidad de consumo entre zonas también son reflejo
de las desigualdades existentes en la ciudad.
"Los
asentamientos informales y empobrecidos, que constituyen la mayor parte de la
población, usan menos del 5% del agua municipal total", según el experto
en sostenibilidad Christian Alexander.
Si la situación no mejora antes
del 12 de abril, los habitantes de Ciudad del Cabo tendrán que acudir a puntos
colectivos de distribución de agua.
Las
tasas de consumo son desproporcionadamente más altas en los barrios más ricos,
de baja densidad y con muchas viviendas habitadas por una sola persona.
Serán
estos sectores de la población los que más notarán las restricciones a partir
del 12 de abril.
Para
las zonas más pobres de la periferia, donde se concentra gran parte de la
inmigración llegada de países cercanos, el 'Día cero' de consumo de agua es ya
una realidad desde hace años.
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domingo, 5 de agosto de 2018
EL CUIDADOR DE LOS ANDES
Americo González Caldua lleva más de dos décadas como
asistente de montaña en la Cordillera Blanca de Perú.
Un peruano ha dedicado su vida a los
glaciares y ahora los ve desaparecer.
Américo González Caldua ha pasado décadas como ayudante de
campo en la Cordillera Blanca de Perú, donde disfrutaba de las capas de hielo
que marcaron su juventud. En la actualidad, dice, ya solo se ve piedra.
HUARAZ, Perú – La vida de Américo González Caldua, de 50
años, ha coincidido con la desaparición de los glaciares de los picos de los
Andes. Cada año que pasa, a medida que se eleva la temperatura de las montañas,
el casquete glaciar retrocede unos 18 metros.
Durante la estación seca —cuando disminuyen las tormentas y
comienza la temporada de investigación— González se dirige hacia las heladas
cúspides de los picos cercanos, con marcadores y prismas de agrimensura en
mano. Lleva taladros de perforación pesada para extraer muestras de las
profundidades de los glaciares, que revelan la imagen de la atmósfera de hace
un siglo.
Conoce las capas gélidas como nadie. González no es
científico ni montañista, pero es el hombre que suele seguir a los
investigadores mientras carga sus equipos.
El Everest tiene a los sherpas pero la Cordillera Blanca,
una sierra nevada en el norte de Perú, tiene a los ayudantes de campo. Son
hombres de montaña —en su mayoría indígenas— y en el transcurso de la última
generación han visto desaparecer rápidamente una vasta extensión de hielo que
había estado ahí desde hace siglos.
“Antes, nuestros glaciares se veían hermosos; nuestra
cordillera estaba cubierta de una capa blanca espectacular”, dijo González hace
poco en un pequeño albergue para montañistas ubicado cerca del campamento base
de un pico de alrededor de 5400 metros. “Pero hoy, ya no vemos eso en nuestro
glaciar, y perdemos más y más cada día. En vez de nieve, vemos piedras”.
De todos los glaciares que se han visto afectados en el
mundo, los que se encuentran en esta parte de América del Sur son los que
probablemente desaparecerán primero. Los científicos los llaman glaciares
tropicales, casquetes de hielo que se encuentran en lugares más cálidos como
Ecuador e Indonesia, donde las cúspides elevadas de las montañas los han
resguardado durante miles de años del calor de las temperaturas selváticas a
sus pies.
Sin embargo, incluso estos santuarios elevados se encuentran
en crisis. Los científicos climáticos dicen que la capa de hielo se redujo casi
una cuarta parte en los últimos cuarenta años debido al aumento de las
temperaturas. Dado que la tasa de deshielo aumenta cada año, algunos predicen
que dentro de cincuenta años muchos de los picos en la región ya no tendrán
glaciares.
“No es la Antártida, donde si hay una grieta de un kilómetro
todo mundo le presta atención”, dijo Justiniano Alejo Cochachin, quien trabaja
en la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos del gobierno peruano. “Son
diecinueve metros al año, es poco a poco”.
Los glaciólogos estiman que el Gueshgue y otros glaciares de
la Cordillera Blanca podrían desaparecer en cincuenta años si se mantiene la
tasa actual de deshielo.
En las décadas que lleva haciendo recorridos, González ha
pasado mucho tiempo mirando de cerca el trabajo de científicos como Cochachin,
lo cual le ha permitido ver con sus propios ojos un paisaje que ha sido
alterado por el cambio climático.
Observó que los alrededores del glaciar Pastoruri se volvían
cada vez más rocosos por lo que, al derretirse el hielo, se hallaron fósiles
que no habían visto la luz del día en años, incluyendo los de helechos y otras
plantas. Ha visto cómo los ríos se tiñen de rojo, cuando otro glaciar se
derritió y empezó a liberar los metales pesados que envenenaron el agua
corriente abajo.
“Sin agua, no hay vida”, dijo González.
Su trabajo comienza temprano, mucho antes del amanecer,
cuando González empaca los crampones que usan para caminar sobre los glaciares,
los taladros para hacer hoyos profundos, los instrumentos topográficos, los
cascos, los guantes y el equipo para construir un refugio, todo en una mochila
casi tan grande como él.
La comida suele ir a lomo de mula, siempre y cuando la mula
pueda subir. De lo contrario, González la traslada al campamento durante varios
días.
González aseguró que ascender a un glaciar llamado Yanamarey
no sería tan extenuante, tomando en cuenta sus recorridos habituales: ir y
regresar solo le tomaría unas diez horas. Así que una mañana partimos con
Rolando Cruz, un investigador de Huaraz que iba a tomar algunas medidas en la
base del glaciar.
Las largas horas de ascenso suelen ser silenciosas; González
busca lo que él define como “la ruta perfecta” a través del paisaje pantanoso
escondido entre la niebla, donde se elevan los picos irregulares a cada lado y
los halcones hacen sus nidos. Las vastas planicies se extienden a lo largo de
kilómetros y los lechos de lagos de la Era del Hielo, ahora secos, son campos
de pastoreo de ganado.
“Antes las vacas no estaban aquí”, observó González, y
agregó que, desde que subieron las temperaturas, los animales van a pastar a
altitudes más elevadas.
González escogió una ruta que había cruzado en innumerables
ocasiones a lo largo de décadas, desde su primera visita al Yanamarey a
principios de los años noventa, cuando comenzó a trabajar con los científicos
que estudiaban el glaciar. Las descripciones que ofrece de cómo era la zona en
esa época son muy variadas. A veces, hace referencia a un edificio que “tenía
muros azules”. Otras, habla de “la hermosa y larga lengua” del glaciar, como si
se tratara de un animal.
“Sí, está vivo”, dijo, describiendo el lento movimiento del
glaciar bajo sus pies.
A la derecha, Americo González Caldua usando un taladro para
conseguir muestras de debajo de la superficie del Gueshgue.
En los años noventa, los ascensos llegaron a ser una
escapatoria temporal de los conflictos que estallaban más cerca del nivel del
mar, cuando Sendero Luminoso, el grupo maoísta rebelde que aterrorizó a Perú
durante décadas, atacó a políticos en el poblado cercano de Huaraz y plantó
tres autos bomba. A pesar de la agitación, cada año llegaban científicos
estadounidenses y de otras partes y González los llevaba a la cima.
“Cuando uno está en el campo, la mente se despeja”, dice.
El sonido del hielo agrietándose, que se escuchaba en las
capas de hielo que los científicos venían a estudiar, era lo que más le
perturbaba. “Tac”, dijo, “como un estruendo”. Y cada año que volvía, el
Yanamarey estaba más lejos que la vez anterior.
Nuestro ascenso continuó. El paisaje se convirtió en una
serie de peñascos y, después, apareció el glaciar.
Ese día se veía muy distinto a lo que había descrito
González. La capa de hielo, que alguna vez había alcanzado el lago que se veía
más abajo, había retrocedido hasta cuesta arriba de la ladera rocosa de la
montaña, y ahora tan solo era una mancha asomándose detrás de las rocas. No
había “muros azules” ni una “lengua”, solo una delgada capa de hielo sobre una
franja de rocas sin vegetación.
“Se ve gris, como el plomo”, dijo González en varias
ocasiones.
Cruz escaló, tomó sus medidas un poco más adelante y regresó
poco después. Los dos hombres intercambiaron la misma mirada de resignación y
después comenzaron el descenso.
González Caldua se toma un descanso durante el trayecto de
cuatro horas del glacias Gueshgue al campamento base.
A su edad, González sabe que estos recorridos no durarán
para siempre. Sus rodillas han comenzado a resentir las largas caminatas, en
especial durante el descenso cuando carga enormes cantidades de equipo. “Uno no
tiene la misma fuerza”, comentó.
De regreso en el albergue en Huaraz, González volteó hacia
donde estaba su hijo Álvaro, de 18 años, que nos había alcanzado esa tarde. El
joven me contó que pronto comenzará a estudiar climatología en la universidad,
inspirado por su padre, que hace algunos años lo llevó a conocer la capa de
hielo.
¿Y a González quién le mostró los glaciares? Fue su madre,
recuerda, un día frío que miraban juntos los picos desde una granja cercana.
“Se podían ver dos glaciares blancos a la distancia”, dijo.
“Y nuestra madre los señaló y dijo: ‘Raju’, que es la palabra quechua que
significa hielo”.
En aquel entonces, el hielo parecía tan permanente como las
montañas.
“No, nunca me imaginé esto”, dijo González, describiendo la
situación actual. “De niño, uno no se puede imaginar lo que sucederá más
adelante”.
sábado, 28 de julio de 2018
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